10 de abril de 2009

De presidentes ilegítimos y legítimos demagogos.


No voy a abordar el asunto de la remodelación del Gobierno de España sino de forma tangencial, puesto que mucho se ha escrito ya y en casi todo estoy de acuerdo. Sólo puedo decir que valoro muy positivamente las entradas de Chaves, Blanco y Gabilondo, no entiendo la de González-Sinde y me hubiera gustado ver un par de salidas más, porque no creo que Mercedes Cabrera, Molina o Bernat Soria hayan metido mucho la pata.

Sí quiero hablar de la última perla de Javier Arenas, un animal político nato que pierde todas las elecciones a las que se presenta, y, aún así, sigue cobrando (y muy bien) del erario público, a fuer de liberal. En esta última declaración a la desesperada, como la mayoría de las que se le oyen desde hace un año, intenta confundir a la ciudadanía acerca de nuestro sistema político, alegando que Griñán, futuro presidente de la Junta de Andalucía, será ilegítimo y debe haber elecciones anticipadas.

Este señor, que, según fuentes oficiosas, tardó 12 años en acabar la licenciatura en Derecho, olvida que el actual sistema autonómico, hecho a imitación del sistema político que la Constitución consagra para las instituciones centrales del Estado, se basa en un régimen parlamentario. Un régimen que elige al titular del poder ejecutivo de forma indirecta, filtrando la voluntad popular a través de una Cámara de representanción del propio pueblo. En las elecciones autonómicas no se elige al presidente de la misma, sino que se elige un Parlamento que, conocida la relación de confianza, sostén, acoso y derribo o como queramos llamarlo, ha de elegir, normalmente de entre sus miembros, a la más alta magistratura del poder ejecutivo de la citada entidad territorial.

Porque, de hecho, en nuestras elecciones autonómicas no elegimos presidente: Lo que realmente elegimos es la composición del arco parlamentario, materializada ésta a través del voto a uno u otro partido. Pero como los partidos pueden ser muchas cosas, pero desde luego no son tontos, deciden centrar la atención en un rostro, una imagen: La del candidato que, salvo catástrofe, será presentado por el grupo parlamentario que los ciudadanos elegimos para presidir los designios de la CA durante lo que dure la legislatura.

Por ello, tiene cierta parte de razón Arenas, puesto que, realmente, al gente vota al candidato a la presidencia, si bien formalmente no lo hace. Y ese es el doble juego de la democracia representativa de nuestro mapa autonómico, que hace surgir este conflicto cuando un presidente abandona el cargo por uno u otros motivos. No es, como bien apuntan por ahí, el primer caso: En 2004, Bono salió de la presidencia de Castilla La Mancha para ser ministro de Defensa, Zaplana salió de la Comunidad Valenciana para ser ministro, etc... Y nadie, que yo sepa salió a pedir nuevas elecciones por considerar ilegítimos a sus sucesores (sabiendo además que, normalmente, son los siguientes en la línea "sucesoria" que establecieron en sus gabinetes).

A pesar de la utilización demagoga, inculta y partidista de la que hace gala Javier Arenas, es cierto que tal juego de legitimidades diferenciadas entre la teoría y la práctica política hace ciertamente incomprensible nuestro sistema a ojos de buena parte de los ciudadanos de a pie. Y como soy partidario de clarificar el juego institucional básico de cara a la ciudadanía, yo evitaría estas desavenencias modificando el sistema político, en el rango que fuese necesario, para hacer que los titulares de poderes ejecutivos fuesen elegidos directamente (o con la leve interferencia de un colegio como en EEUU) por los ciudadanos, a la francesa, para evitar así legitimidades indirectas que provoquen que incautos desesperados se aprovechen del desconocimiento ciudadano, y obtengan rédito político sin razón.


13 comentarios:

Paco Centeno dijo...

Muy bien argumentado y lo comparto. Yo también creo en una modificación para que los que ostenten el poder ejecutivo lo hagan por elección directa. Incluiría al Rey, aunque de poder ejecutivo nada.

Apunta a Cospedal como demagoga, inculta y partidista por sus afirmaciones. No aprenderán

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

Quiero aportar algo a este análisis: como Arenas es efectivamente un político muy demagógico, se le ha caído toda la estrategia que había montado en Andalucía, consistente EN EXCLUSIVA en decir que Chaves era el problema por ganar siempre. A ver ahora qué dice. Qué hace. Qué intenta.

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

En la remodelación del gobierno, quiero decir que hay que ver la que cayó cuando María Antonia Trujillo era Ministra y la que hay ahora en Vivienda fijaos si no hace nada que nadie dice nada y que ni siquiera, lo digo a las claras, nadie sabe cómo se llama.

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

Sobre la otra cuestión, iba a decir que yo no soy partidario del sistema presidencial, pero tampoco creo que esa sea una opinión interesante per se, con lo que digamos que sólo anuncio tal proclama para en algún momento incrementar, siquiera sea cuantitativamente, mi opinión, que en resumen se podría condensar en que como yo prefiero que gobierne un partido que una persona pues prefiero votar al partido y no a la persona.

Malo Malísimo dijo...

Y volvemos donde siempre. Falta cultura política, falta formación constitucional básica. Si después de 30 años y tropecientas elecciones el personal no sabe lo que vota... mal vamos. Y claro, es caldo de cultivo para "cultivaos" como Arenas o Cospedal.
Pero... siendo malos no estaría mal otras elecciones en Andalucía, a ver como quedaba la cosa y si se callaba de una vez por todas el amigo Arenas, el eterno aspirante.

rosdelcar dijo...

Te invito a un café si te parece bien..., en Cáceres o en Badajoz, tenemos una conversación pendiente.

Un saludo.

~ Mernissi ~ dijo...

Los argumentos del PP andaluz hace mucho que no cambian pero, además, no se cortan a la hora de insultar a los andaluces una y otra vez, pensando que la Andalucía del s. XXI sigue siendo la Andalucía de los señoritos.
Yo me indigno... mucho.
Hoy ha estado en el Senado buscando a Chaves. Ahora quiere llevar el debate parlamentario al Senado.
Sí, el Senado es la Cámara territorial, pero no es el Parlamento Andaluz y Arenas deberá entender que su adversario político ya no es Chaves.
En estos días he escuchado muchos argumentos del PP- A y cada día me sorprenden más pero ell@s seguirán.... seguirán manipulando ...
Un saludo.

María dijo...

Me gusta tu post.
Aunque no tenga tres intervenciones como el académico ni una conversación pendiente...
Qué vida más interesante tienes, bonito. Queeennnnnnvidia!

Besos!

Pedro Centeno dijo...

Los argumentos del PP son los esperados: sólo ellos poseen legitimidad para ejercer el poder. Y sí, me gustaría elegir directamente a mis representantes. Sólo se me ocurre la objeción de que eso haría que la imagen pesara aún más de lo que ya lo hace por encima del programa, y eso no me gusta al 100%.
Por cierto, hablando de apuntar, otro objetivo serio es Camps. Corremos el riesgo de se quede al margen de Gürtel y se convierta en el sucesor nato del ¿líder? Rajoy.

Anónimo dijo...

Hoy es un gran día después de 3 decadas de nacionalismo católico, apostólico y ambiguo en más de una ocasión con el tema de ETA tenemos lehendakari socialista.
Pero ha habido algo que me ha llamado mucho la atención el único diputado de UPYD ha pedido la degoración del cupo vasco por ser un privilegio. ¿Es en verdad un privilegio?, ¿los españoles financian en el siglo XXI a los vascos por supuestos derechos históricos medievales?, ¿Si es un privilegio, el PSOE debería apoyar su degoración?.
Siento meter aqui este tema, ya se que no tiene nada que ver con la entrada, pero me ha parecido un tema interesante que desconocía hasta que este señor lo ha dicho esta mañana

joaquin dijo...

José Antonio, no me entra mails en tu correo, te agradecería contactase conmigo por esa vía.

joaquin dijo...

José Antonio, quiero contactar contigo y me devulven los mail en tu dirección. Te agradeceria de pusieras en contacto conmigo. Joaquín León.