26 de junio de 2009

7-J: La consagración de UPyD


Quiero continuar con esta serie de análisis sobre las últimas elecciones de nuestro país con la mirada indiscreta hacia ese fenómeno político renovador que es UPyD. No es renovador en lo ideológico, puesto que su difuso programa apenas parece encontrar más nexos de unión que un centralismo cargado de vocabulario nacionalista hispánico. Para mí es renovador porque está introduciéndose poco a poco en la vida política de nuestro país, y ha comenzado un despegue del que, aun con los pocos elementos de análisis certero de que disponemos, parece ser sólido.

Así lo avala la gran capacidad de movilización del votante propio y el excelente crecimiento: Frente a los 300.000 votos que sacó en las Generales de 2008, y a pesar de un descenso de la participación de 30 puntos porcentuales, ha aumentado su caudal de votos en 180.000 en apenas un año de existencia.

¿Por qué tamaño éxito? Porque han sabido construir un discurso más o menos atractivo para, especialmente, descontentos con los partidos actuales y votantes de la esfera del centro-derecha, si bien es evidente que ha rascado parte del voto socialista. La demostración, lejos de ser absolutamente certera, se basa en una idea que llevo barajando cierto tiempo: La mayor cantidad de votos que obtiene UPyD salen de enclaves escorados a la derecha política y sociológica. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid. Y, dentro de ella, especialmente en zonas de renta elevada y en lugares en que la derecha campa a sus anchas. Esclarecedores son los apoyos que obtiene en municipios genuinamente de derechas, como Pozuelo de Alarcón (9'89% de los votos), Majadahonda(10'43%), Las Rozas (11'73%) o Boadilla (10'67%). Frente a estos abultados resultados, municipios del Cinturón Rojo como Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés o San Fernando de Henares no obtienen en ningún caso más del 6%.

Estos excelentes resultados en la Comunidad de Madrid, a pesar de las diferencias municipales, hacen de esta región un lugar fundamental para el despegue del partido, ya que, habida cuenta de nuestra legislación electoral, y pensando que estos votos recibidos con una participación en la CAM del 51% pueden incrementarse con una permanente campaña en la zona (los tres cargos institucionales del partido han de patearse Madrid si desean crecer), superan con creces lo necesario para obtener una sustancial representación en muy diferentes ayuntamientos (capital incluída) y en la Asamblea. Un campo de trabajo espectacular, habida cuenta de lo positivo para los pequeños partidos del tamaño electoral de la circunscripción madrileña, al menos en lo que a elecciones autonómicas y municipales se refiere (las elecciones generales son otro cantar).

Pero la dependencia de Madrid (que hace que analistas tan finos como Roger Senserrich o Geógrafo Subjetivo hablen de partido nacionalista madrileño) es, a la vez, una garantía de leve éxito pero una atadura: Los resultados en el resto de España se diluyen por el tamaño de la circunscripción electoral, lo que vetaría la entrada en parlamentos regionales como el de Castilla y León o el de la Comunidad Valenciana de no mejorar mucho los resultados, dadas las leyes electorales que rigen dichas elecciones. Además, y pensando en el discurso político de Rosa Díez, la soflama queda bien en el centro para el que se pide el pan y la sal, pero se va diluyendo conforme la distancia se incrementa. Así lo atestiguan los resultados en Andalucía (donde se encuentran un par de la circunscripciones donde algo se podría sacar), Galicia, País Vasco (a pesar del escaño de Álava), Extremadura, Canarias y, desde luego, Cataluña.

Además, y por si fuera poco, el comportamiento del voto en País Vasco y Galicia ha modificado su trayectoria sensiblemente en los diferentes procesos electorales: Si en España el voto ha crecido a pesar de la participación baja, en ambas comunidades ha obtenido mucho menos apoyo del que obtuvo en las recientes autonómicas: En Galicia, pasó de 9.776 votos en 2008 a 23.796 en las autonómicas, para descender a 14.019 votos el pasado día 7. Ello nos puede hacer pensar que puede que haya ciertas CCAA donde ya se han aproximado al techo electoral, al contrario de lo que ha ocurrido en Madrid.

¿Cuál es mi pronóstico? UPyD, de no morir de éxito durante estos dos años, puede convertirse en una poderosa fuerza electoral local en las dos Castillas, Madrid y diferentes ciudades españolas (buena parte de las capitales de provincia), e irrumpirá, seguro, con Grupo Parlamentario propio en la Asamblea de Madrid, y, con esfuerzo, en las Cortes Valencianas, así como en el Parlamento Andaluz y, con mucha suerte y esfuerzo, en las de Castilla y León por León o Valladolid. Siendo optimista, claro, y pensando que habrá posibilidad de encontrar buenos candidatos para la alcaldía de Madrid y la presidencia de la CAM.

Además, habrá que ver cómo consigue UPyD acercarse a partidos centristas e independientes poco definidos locales que moran en multitud de municipios, que pueden suponer una estructura básica fundamental y un aporte considerable de voto. Los Centristas de Majadahonda, Foro Ciudadano de Cáceres o BT en Badajoz son muestras de ello.

Pero UPyD se ha consagrado. Le costará expandirse en el Congreso de los Diputados a medio plazo, pero, si sabe seguir siendo un partido ideológicamente basado en la indefinición y en la crítica al Gobierno y que lanza mensajes claros a buena parte de la ciudadanía, podrá dotarse de una interesante plataforma territorial que le permita crecer a medio plazo. Aunque habrá que ver como aplica esa "regeneración democrática" a un partido que comienza a llenarse de cuadros políticos con sus ambiciones, sus intereses y, sobre todo, su disparidad de ideologías.

24 de junio de 2009

7-J: Breve análisis de los resultados


Ha pasado suficiente tiempo como para analizar en frío los resultados de las últimas elecciones que hemos vivido en nuestro país. Con ciertos matices, se cumplió buena parte de lo que comenté en el post anterior: Poca diferencia entre PP y PSOE, a favor del primero en 2 escaños, IU se mantiene y UPyD obtiene representación, quedándose bastante lejos del 2º escaño que, en algunos momentos de delirio, pensé que la fuerza política de Rosa Díez podría llegar a obtener. Los nacionalistas, como siempre, saben optimizar muy bien sus votantes, como vemos, al margen de la circunscripción. Menos del 50% de participación, una Eurocámara conservadora, y el euroescepticismo fluyendo por doquier.

La verdad es que, a nivel general, si alguna enseñanza podemos sacar del resultado de estas elecciones, al margen de los múltiples análisis que han podido leerse, es que unas elecciones son difícilmente comparables con otras de diferente. Y nada es mejor para demostrar esta afirmación que los datos empíricos:

En 1999, con Aznar en Moncloa y a las puertas de la debacle socialista que promovió la mayoría absoluta del PP, éste ganó las elecciones por sólo un 4% de los comicios. En 1994, con el PSOE en el Gobierno y toda una estrategia de crispación montada a nivel nacional, el PP las ganó por un 10%. En 2004, con un Zapatero recién llegado a la Moncloa, apenas ganó el PSOE por un 1'5% del total de votos. ¿Qué ocurrió después? En 1996, Aznar derrotó por la mínima a González. En 2000, Aznar obtuvo la mayoría absoluta en las Cortes Generales, y en 2008, Zapatero volvió a ganar a Mariano Rajoy con más votos que en 2004.

¿Por qué? Son elecciones diferentes, en escenarios diferentes, con circunscripciones diferentes y, sobre todo, con líderes muy diferentes. Los elementos en juego no tienen nada que ver, y es imposible, a priori, hallar una ley que, de una visión empírica, demuestren una interrelación entre elecciones al Parlamento Europeo, y elecciones a Cortes Generales y, especialmente, entre sus resultados. En estas elecciones, apenas ha habido llamada al voto útil, ha habido pocos trasvases (estamos a la espera de ver la encuesta del CIS) y hay circunscripción única. Por ello, el efecto socavón del PP en Cataluña apenas cuenta en cómputo de escaños. Curiosamente, el del PSOE en Madrid parece haberse frenado.

De hecho, creo que, más o menos, los líderes a examen se encuentran en la misma situación en la que se estaban antes del 7-J. Lara ha salvado los muebles al frenar la caída de IU. Rosa Díez ha obtenido representación y, a pesar de la caída de la participación, ha aumentado su masa de votantes en unos 180.000. Zapatero ha perdido dignamente las elecciones más difíciles a las que se enfrentaba y Rajoy ha sido capaz de sobrevivir a lo que podía haber sido su última noche como líder en Génova 13, ganando las elecciones y enviando a algunos incómodos a la Eurocámara.

En todo caso, parece claro que el hecho de que en unas elecciones en las que vota menos del 50% del censo, que importan poco a la ciudadanía y en la coyuntura actual, el desgaste del gobierno es, cuando más, moderado. Porque, hecho y publicado el recuento definitivo ya, el PP aventaja al PSOE en apenas 530.000 votos, diferencia notable en otras circunstancias electorales, pero poco relevantes cuando en Andalucía vota el 42% y en Cataluña el 37'5%.

Dado el alto índice de movilización electoral en las Elecciones Generales por la importancia con que la perciben los ciudadanos, y habida cuenta de la antesala electoral que supondrá (salvo que se adelanten mucho las próximas elecciones, algo que no es en absoluto descartable) el 22 ó el 29 de Mayo de 2011 (tengo dudas sobre el día), nada está cerrado, y nada está perdido. El PP no ha despegado, el PSOE no ha caído demasiado, y, quizá, los brotes verdes mejoren el panorama de aquí a un tiempo. Extrapolar resultados no es sensato, sí interpretarlos. Y de ahí que seamos capaces de ver que, por mucho que algunos celebres actos y demás fastos para vanagloriarse de unas mínimas victorias, la partida apenas se ha movido.

6 de junio de 2009

7-J: Impresiones previas.

Este post no es como otros muchos que se han escrito sobre las Elecciones Europeas. No va a ser un post propagandístico, sino todo lo contrario: Aburrido, como casi todos los que escribo, si bien comenzaré por explicar mi voto. Sólo lo publico porque quiero señalar una serie de variables que considero muy interesantes en las elecciones que mañana afrontamos todos los españoles mayores de 18 años y otros ciudadanos con derecho de sufragio activo: Las Elecciones al Parlamento Europeo.

Mañana, día de mis terceras elecciones como votante, depositaré en la urna la papeleta encabezada por Juan Fernando López Aguilar, candidato del PSOE a las elecciones europeas y, por el bien de la Unión, espero que futuro Comisario de Libertades Públicas y Democracia. Votaré con todas mis fuerzas al PSOE porque creo en una Europa de tintes más federalistas, que profundice en el desarrollo de espacios de Seguridad, Justicia y Libertades, que garantice y revise el modelo social del que disfrutamos para que pueda seguir vigente y, sobre todo, que luche contra el nuevo nacionalismo cateto y conservador que gana fuerza en diversos estados miembros. Ah! También porque espero que los eurodiputados socialistas que tomen posesión en los próximos días propongan un nuevo candidato para presidir la Comisión y manden a mi país vecino al servil Durao Barroso.

La primera de mis impresiones circula en torno al tipo de circunscripción electoral de esta convocatoria: Única a nivel nacional. Curiosamente, la que mejor garatiza la representación directa del conjunto de los ciudadanos, sin la corrección que supone la circunscripción provincial, que barre con muchos votos de muchos ciudadanos. Mañana votaremos las mismas listas de 54 candidatos de los diferentes partidos en Álava, en Cádiz, en Huesca y en Badajoz,sin que nada varíe. Ello hace que, a priori, las opciones políticas minoritarias se vean favorecidas: Porque,por mucho que digan los que no entienden nuestra fórmula electoral, el problema es el tamaño de la circunscripción y, por supuesto, el número de votos obtenido. Se trata de una circunscripción que frustra a las fuerzas regionales, que han de ir en coalición para optar a tener representación, y que favorece, en especial, a esas fuerzas de carácter nacional que están muy por debajo en voto de PSOE y PP. Especialmente UPyD e IU. Cabe decir que es el tipo de circunscripción que más me gustaría para las Elecciones Generales, que se supone eligen las Cámaras que representan la soberanía popular en su conjunto, sin compartimentar.

La primera variable, que debería resultar muy atractiva para los terceros partidos nacionales, consigue contrapesarse por la baja participación que se asocia a estos comicios. Ello no es más, desde mi punto de vista, que el hecho de malas campañas y falta de información. Porque es complejo explicar a las personas, que normalmente votan para elegir a alguien y no a un grupo de representantes, que lo que ahora van a hacer es elegir un Parlamento que no saben muy bien qué hace ni qué elige y, sobre todo, qué consecuencias prácticas tiene en su vida diaria. Pensemos en las restantes elecciones de nuestro país: Los votantes eligen un alcalde, un presidente en su comunidad autónoma y un presidente del Gobierno. ¿Y en estas? ¿Alguien que no sea un freak de la política, del Derecho Comunitario o de ambas a la vez (como es mi caso) lo sabe? Se genera un efecto de inutilidad del voto, por así decirlo. Votas algo español para no se sabe qué. Si se eligiese un presidente de la UE, visible y reconocido por los partidos a escala europea (eso que no existe), otro gallo cantaría.


En tercer lugar, cabe destacar la horrenda manipulación de PP y PSOE, que hacen de una campaña europea un debate nacional cuyos efectos no son más que desmoralizantes para quienes lo ven. Porque el PP las ha planteado como una moción de censura a Zapatero (como si la composición del Congreso de los Diputados variase algo tras este 7-J), y el PSOE ha pensado que la mejor respuesta era contratacar y movilizar su electorado con temas que, por muy agradables o estimulantes que sean, no tenían nada que ver con la UE. Buena parte del electorado votará para que no gane el PP y otros para castigar al Gobierno.

¿Cuáles son los resultados de estas características previas?

1- Que ningún partido tiene una ventaja electoral clara, y mañana puede pasar cualquier cosa. En cualquier caso, apuesto por un empate técnico entre PP y PSOE (22-22 escaño arriba o abajo), y poco para los minoritarios (uno para UPyD y espero 2 para IU), cuya esperanza para colocar más gente en la Cámara será que Irlanda retifique pronto el Tratado de Lisboa(y nos correspondan 4 eurodiputados más). Resulta muy significativo que el PP, con la que está cayendo, no le lleve al PSOE 10 puntos en intención de voto directo.

2- Una participación baja, menos del 50%, por mareo, hastío y despreocupación. Porque la gente normal es gente normal, no tonta. Ello afectará, especialmente a los minoritarios. Rajoy, Lara, Zapatero y Díez tienen un examen, ordenados de mayor a menor importancia.

3- Una Eurocámara con exigua mayoría conservadora, dado el talante de parte de los conservadores de según qué miembros, que apuestan por un nuevo grupo "antifederalista".

4-Un crecimiento exponencial del antieuropeísmo (más pasota que militante) en un momento en que España no recibe tantas ayudas como antes por el reciente ingreso de países muy pobres, la crisis económica continúa y el paro decrece ma non troppo.

Luego podremos analizar datos concretos. Considero muy relevantes los datos de participación en Madrid, Andalucía, Valencia y Galicia. Avanzo que procuraré hacer cuatro análisis diferentes: Composición de la Eurocámara, política nacional, Extremadura y Badajoz (si los exámenes me lo permiten).

10 de abril de 2009

De presidentes ilegítimos y legítimos demagogos.


No voy a abordar el asunto de la remodelación del Gobierno de España sino de forma tangencial, puesto que mucho se ha escrito ya y en casi todo estoy de acuerdo. Sólo puedo decir que valoro muy positivamente las entradas de Chaves, Blanco y Gabilondo, no entiendo la de González-Sinde y me hubiera gustado ver un par de salidas más, porque no creo que Mercedes Cabrera, Molina o Bernat Soria hayan metido mucho la pata.

Sí quiero hablar de la última perla de Javier Arenas, un animal político nato que pierde todas las elecciones a las que se presenta, y, aún así, sigue cobrando (y muy bien) del erario público, a fuer de liberal. En esta última declaración a la desesperada, como la mayoría de las que se le oyen desde hace un año, intenta confundir a la ciudadanía acerca de nuestro sistema político, alegando que Griñán, futuro presidente de la Junta de Andalucía, será ilegítimo y debe haber elecciones anticipadas.

Este señor, que, según fuentes oficiosas, tardó 12 años en acabar la licenciatura en Derecho, olvida que el actual sistema autonómico, hecho a imitación del sistema político que la Constitución consagra para las instituciones centrales del Estado, se basa en un régimen parlamentario. Un régimen que elige al titular del poder ejecutivo de forma indirecta, filtrando la voluntad popular a través de una Cámara de representanción del propio pueblo. En las elecciones autonómicas no se elige al presidente de la misma, sino que se elige un Parlamento que, conocida la relación de confianza, sostén, acoso y derribo o como queramos llamarlo, ha de elegir, normalmente de entre sus miembros, a la más alta magistratura del poder ejecutivo de la citada entidad territorial.

Porque, de hecho, en nuestras elecciones autonómicas no elegimos presidente: Lo que realmente elegimos es la composición del arco parlamentario, materializada ésta a través del voto a uno u otro partido. Pero como los partidos pueden ser muchas cosas, pero desde luego no son tontos, deciden centrar la atención en un rostro, una imagen: La del candidato que, salvo catástrofe, será presentado por el grupo parlamentario que los ciudadanos elegimos para presidir los designios de la CA durante lo que dure la legislatura.

Por ello, tiene cierta parte de razón Arenas, puesto que, realmente, al gente vota al candidato a la presidencia, si bien formalmente no lo hace. Y ese es el doble juego de la democracia representativa de nuestro mapa autonómico, que hace surgir este conflicto cuando un presidente abandona el cargo por uno u otros motivos. No es, como bien apuntan por ahí, el primer caso: En 2004, Bono salió de la presidencia de Castilla La Mancha para ser ministro de Defensa, Zaplana salió de la Comunidad Valenciana para ser ministro, etc... Y nadie, que yo sepa salió a pedir nuevas elecciones por considerar ilegítimos a sus sucesores (sabiendo además que, normalmente, son los siguientes en la línea "sucesoria" que establecieron en sus gabinetes).

A pesar de la utilización demagoga, inculta y partidista de la que hace gala Javier Arenas, es cierto que tal juego de legitimidades diferenciadas entre la teoría y la práctica política hace ciertamente incomprensible nuestro sistema a ojos de buena parte de los ciudadanos de a pie. Y como soy partidario de clarificar el juego institucional básico de cara a la ciudadanía, yo evitaría estas desavenencias modificando el sistema político, en el rango que fuese necesario, para hacer que los titulares de poderes ejecutivos fuesen elegidos directamente (o con la leve interferencia de un colegio como en EEUU) por los ciudadanos, a la francesa, para evitar así legitimidades indirectas que provoquen que incautos desesperados se aprovechen del desconocimiento ciudadano, y obtengan rédito político sin razón.


13 de marzo de 2009

Comentarios al 1-M (y III).


Después de hacer consideraciones particularizadas sobre el 1-M y el efecto que ha tenido en ambas autonomías, he pensado en hacer una serie de valoraciones generales sobre el impacto global que han tenido, porque realmente la conclusión que yo saco difiere en mucho de la que se percibe en los medios de comunicación, máxime cuando algunos ya opinan que estas dos elecciones autonómicas suponen una lanzadera para un PP flojo de cara a las Europeas, y, por consiguiente, de cara a la Moncloa.

El primer apunte que quiero hacer no es más que un mero recuento del voto depositado en Galicia y País Vasco a los dos grandes partidos nacionales. Porque de la suma de las pérdidas y ganancias de voto en comparación con sendas elecciones de 2005, sacamos una conclusión muy interesante: Hoy el PSOE tiene, en el conjunto de la nación, y tras haberse contabilizado ya el voto CERA (que acabó dándole un escaño más en Orense, confirmándose la tendencia comenzada en las elecciones Generales de 2008), 15.364 votos más en el conjunto de la nación que el 28 de Febrero de este año, y el PP tiene 9.281 menos.

Ello es así de simple: En comparación con las elecciones de 2005 en Galicia, el PP ha obtenido un total de 56.389 votos, mientras que el PSOE ha perdido 25983. Si hacemos lo mismo en el País Vasco, podemos ver que el PSOE ha ganado 41347 votos, mientras que el PP ha perdido 65.670. Computándolos las dos de forma conjunta, da los resultados antes apuntados: El PSOE sube y el PP baja. El fuerte Rajoy que se ha visto salvado por el resultado gallego, resulta que tiene menos apoyos que hace sólo unos días. Porque podemos escenificar mucho, pero los datos numéricos hablan por sí solos.

En segundo lugar, podemos decir que, por mucho que se empeñen, estas elecciones no son, en absoluto, equiparables a las Europeas que se aproximan, lo que no quiere decir que el espíritu con el que las del 1-M se han tomado no pueda influir. Tampoco las Elecciones a Cortes Generales son equiparables, ni ninguna otra, por un hecho sencillo. Porque, desde luego, se juegan partidos muy diferentes, y, además, votará el conjunto de la nación, no sólo parte de ella. El hecho sencillo que comenté es que hablamos de unos comicios en los que, históricamente, ido reduciéndose la participación como en ningún otro tipo de las elecciones importantes de nuestro país. Además, la ventaja de la circunscripción única hace que no ser pierda ningún voto, rentabilizándose el voto en opciones minoritarias. Con esa suma, baja participación y rentabilidad del voto, los grandes partidos van a obtener, salvo que algo ocurra, una contienda muy dura, en la que, sin duda, UPyD tiene buenos visos de convertirse en la tercera fuerza política del país. Hago ya mi apuesta: De los 54 escaños con que se supone que España va a concurrir al Parlamento Europeo, UPyD tiene posibilidades de sacar 2, 3 en el mejor de los casos.

Por último, sólo hacer hincapié en la poderosísima influencia que ejerce aparentar lo que no se consigue en el contacto con la opinión pública: Si para mí el mayor ganador es UPyD, por lo que comenté en post anteriores, el verdadero ganador para la inmensa mayoría de la población es el PP, a pesar de la sangría de votos en el País Vasco. Al final parece que todo acaba siendo lo que parece.

12 de marzo de 2009

Malos pasos hacia ningún sitio.


Ese día yo estaba en el instituto, como era lógico. Era el primer curso de Bachillerato, y recuerdo perfectamente el momento en que conocimos, en el recreo de las 10, la noticia. Pensamos que era un atentado de los que no hacen mucho daño físico, porque oíamos que no había apenas muertos y algunos heridos. Pero aquello fue creciendo vertiginósamente a lo largo de la mañana, y algunos comenzamos a ponernos nerviosos. Y, al llegar a casa, estremecimiento, lágrimas y dolor.

Murieron jóvenes, estudiantes como nosotros, inmigrantes, trabajadores como mi hermana o mi cuñado... Todavía me da miedo pensar que ese día personas como yo, que hacían lo mismo que yo hago hoy, que se encontraban donde yo me encuentro hoy, murieron por ser lo que eran, por una idea bárbara de unos desalmados.

Ya han pasado 5 años de ello, y alguien, con poca visión política y menos humana, ha decidido no ir a unos actos institucionales en recuerdo de una barbarie que nos conmocionó por un motivo que no llego a comprender y que jamás compartiría. El PSM ha cometido un error que le pesará durante mucho tiempo: Ofender a toda la ciudadanía de este país por quejarse ante un procedimiento legítimo y adecuado de una cámara en la que hay mayoría absoluta conservadora con la total legitimidad democrática.

A mí me duele mucho todavía lo que ocurrió, porque podía haber sido yo. Podrían haber sido mi hermana, mis amigos, mi familia. Y por ello no puedo imaginar el dolor que han de sentir muchas víctimas, directas e indirectas, al ver como miembros del principal partido de la oposición madrileña, al que muchos votaron, se comporta de esta manera, políticamente miope y humanamente no deseable.

¿No podría haber empezado hoy el boicot? Así no se consiguen votos, desde luego. Lo que se consigue es confusión, incomprensión, y cierto repelús.

6 de marzo de 2009

Comentarios al 1-M (II)


Si antes hablamos de las Elecciones autonómicas de Galicia, hoy toca hablar de las elecciones autonómicas del País Vasco, un tanto más complejas de analizar pero quizá por ello mucho más agradables de comentar. Son ya ríos de tinta los que corren, y más después de confirmarse hoy mismo que el PSE ha conseguido su escaño nº 25 por Álava.

En primer lugar, hay que destacar que se trata de un resultado más o menos atomizado, como suele ser habitual en el Parlemento Vasco, pero, comparando con otras legislaturas, vemos que no lo es tanto como pudiese parecer a simple vista: En ésta, y por poner un ejemplo de agrupación de escaños, las tres primeras fuerzas políticas tienen 68 escaños sobre un total de 75, muy alejada del panorama político que se dibujaba a comienzos de la III, V o VI legislaturas, en las cuales la misma agrupación de los tres partidos más votados daba números muy diferentes: 49, 51 y 51, respectivamente. Nos encontramos ante el Parlamento Vasco más sólido de la democracia, por las razones ya esbozadas. Ello hace que, en principio y desde el más absoluto razonamiento teórico, la elección de lehendakari y la estabilidad parlamentaria de esta IX Legislatura parezcan objetivos más sencillos que en otras épocas.

A este bajo nivel de fragmentación cuantitativa (por así decirlo) se une una mayor complejidad cualitativa, esto es, en cuanto a las fuerzas políticas que lo componen: Un PNV con 30 escaños, el PSE-PSOE con 25, el PP con 13, Aralar con 4, y EB, EA y UPyD con 1 cada uno. Un total de siete partidos, dos de ellos con destacado apoyo y otro con un apoyo medio, que, dada la lejanía de las principales minorías mayoritarias de los 38 escaños que supone la mayoría absoluta de la Cámara, hace necesaria la apertura de pactos entre los siete partidos, en las que, en principio, cada voto cuenta. Una distribución, como vemos, muy alejada de los cinco partidos que poblaron la Cámara en la VII Legislatura, pero que coincide con la moda del período democrático. En este caso, la diferencia ideológica abismal que separa algunas de las formaciones hace que los pactos no sean inocuos en un ambiente no esterilizado, por lo que podemos hablar, sin temor a equivocarnos, de dos grandes grupos, o frentes: "Constitucionalismo" y "soberanismo", guiados más por cuestiones de territorialidad y autogobierno que de la sempiterna lucha ideológica entre izquierda y derecha.

En esta división de la Cámara en bloques, también podemos observar otro hecho curioso: Es la primera vez en toda la historia democrática de la Cámara que el bloque constitucionalista supera al bloque nacionalista: Comparando con la legislatura que dio comienzo en 2005, vemos como el bloque "constitucionalista" reúne ahora 39 frente a 33, y el bloque "soberanista" reúne 36 frente a 42. Ello hace que, en tanto el eje fundamental para elegir lehendakari no es el de izquierda-derecha, sea posible un gobierno formado por uno o varios partidos del bloque constitucionalista, dada la dificultad de entendimiento de los partidos mayoritarios de ambos bloques desde algo más de una legislatura. Por ello, y a día de hoy, se hace más que posible que Patxi López sea investido como lehendakari, sin saber muy bien cómo hará para mantenerse a lo largo de cuatro años que pueden hacérsele eternos.

Pero centrémonos en el análisis puro y duro de los resultados en votos, porque en la prensa parece que nadie se ha molestado en ver lo que ha pasado, y menos en la sede de Génova, 13. Porque, y empezando por la mitad, el PP, que ha conservado 13 escaños (perdiendo dos desde la anterior legislatura), ha perdido la friolera cantidad de 65.000 votos desde 2005 a esta parte, continuando una senda peligrosa que ya se atisbó en 2005, por más que Rajoy crea que ha salvado los muebles por el hecho de posibilitar un gobierno constitucionalista. Pero aquí nadie ha lanzado la más mínima idea de autocrítica, nadie ha dimitido, mientras que otros con porcentajes de voto superiores e incluso muy superiores sí lo hacen. Todo es cuestión de expectativas: Mientras que Touriño tenía posibilidades de ser investido de nuevo, todos sabemos que por Basagoiti nadie daba un duro.

Mientras tanto, el PSE-PSOE mantiene unos niveles de voto muy superiores a los de otras épocas, en las que estaba más o menos como el PP a día de hoy: Obtiene algo más del 30% de voto emitido en una Comunidad Autónoma en la que la participación electoral adolece de no ser muy alta, y, además, se embolsa más de 40.000 votos, sin contar el C.E.R.A (que ha sido escasito pero le ha dado una alegría en Álava). A pesar de estar por debajo del nivel de voto del PSOE en el conjunto de comunidades autónomas, dado lo diverso del arco parlamentario es un resultado más que bueno. En medio de la tormenta, ha sido una alegría para Zapatero.

Pero lo más destacable, a mi juicio, y como señalé anteriormente (y acerté con el pronóstico) es el escaño obtenido por UPyD en Álava. Se trata del segundo puesto institucional que obtiene el partido de la vasca Díez, colocándose por encima de EB y EA en dicha provincia, batiendo sus marcas y duplicando lo obtenido en las generales de hace apenas un año: Pasa del 0'94% del voto válido total emitido en dicha comunidad autónoma al 2'14%, y, en la provincia en cuestión, pasa del 1'18% al 3'97%, un crecimiento exponencial que deja fuera de toda duda el calado que UPyD irá teniendo en diversos lugares de España (me inclino a pensar que en los más conservadores, especialmente), como veremos en la próxima convocatoria electoral. Para los que dicen que el sistema electoral tiende al bipartidimos por la ausencia de proporcionalidad, que vean como en algunos sitios los partidos respaldados por votos adquieren representación hasta en situaciones de desproporcionalidad.

Sobre los demás, dado mi desconocimiento sólo señalar que parte del crecimiento de Aralar se debió, como apunté, al voto de parte de la izquierda abertzale que decidió optimizar su voto ante la falta de marca electoral batasuna, y que lo de EB-IU da muestras de ser agónico, camino de la desaparición autonómica: Unos 600 u 800 votos menos, y quizá hubiese acabado como en Cantabria, Extremadura o Canarias.

A día de hoy, López rechaza un gobierno con el PNV, lo que deja abierto un gobierno en solitario del PSE respaldado por otras fuerzas, supongo que las constitucionalistas fundamentalmente, abriendo una brecha al apoyo parlamentario del PSOE en el Congreso de los diputados. El análisis es este, aunque lo que viene a partir de ahora es absolutamente inesperado: Gobiernos minoritarios frentistas o no, en PNV en proceso de debate interno, un PP mareado a la espera de que la crisis no amaine, etc...

¿Ibarretxe? Siempre puede ir al Parlamento Europeo, como Touriño.