25 de octubre de 2007

El TC se muere.

Nos estamos cargando el Tribunal Constitucional. Mejor dicho, se lo están cargando. Desde que comencé a aprender sobre esto del Derecho Constitucional algo me quedó muy claro: El Tribunal Constitucional, Alta Institución del Estado de carácter garantista y aclarador en su jurisprudencia, dedicado a resolver conflictos positivos y negativos de competencia, a ser la garantía jurisdiccional última de los derechos fundamentales de los ciudadanos, a resolver sobre la constitucionalidad o no de las leyes, etc... está formado por expertos en esta materia, con cualificación técnica lo suficientemente elevada como para poder trabajar fuera del arbitrio político, y además de forma independiente de los otros tres poderes clásicos, si bien vinculado en pro de los intereses generales del estado a ellos.

Pérez Royo, Aja y otros muchos defienden que la mayor virtud ejecutiva del TC era su respetabilidad, su honorabilidad, su buen nombre y su carácter puramente técnico, sin más medida que su doctrina en forma de sentencias, autos, etc...

Pero hoy, tras haber sido recusados la presidenta y el vicepresidente de la institución, tras haberse "cargado" al insigne Pérez Tremps, tras recusar el gobierno a dos magistrados conservadores, el PP anuncia que recusará a otros tres magistrados más. O sea, que de 12 magistrados nos quedamos en 5, ni más ni menos, un número insuficiente legalmente para que se pueda trabajar, y moralmente según mi criterio.

El TC está muerto gracias a los políticos de nuestro país. Deberíamos reflexionar si esto es lo que queremos. Y lo que es más importante: Cómo lo solucionaremos.

4 comentarios:

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

Lo dudo: que esté muerto. En otro caso, tendríamos que creer en la resurrección. Jamás debió admitirse la recusación de Pérez Tremps. Jamás debió, antes de eso, recusársele. De seguir así, también serán magistrados del TC los licenciados con mejor expediente, lo cuál sería ya el colmo. El colmo del colmo, quiero decir. No obstante, como según el pensamiento estoico siempre es posible empeorar, seamos optimistas.

Jónathan Gil Guerrero dijo...

Hola es la primera vez que escribo aquí.
Bueno no creo que esté muerto. Yo no se si la culpa es del PSOE o del PP, probablemnete sea de los dos. Pero si los dos principales partidos continúan con recusaciones y desprestigiando al poder judicial al final lo mataran, pero no creo que se llegue a este punto.
Creo que también hay que ser otra crítica a la de los magistrados del TC, que parecen irse de rositas.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Pues yo creo, querido Juan Antonio, que el TC está muriendo, porque lo que lo hacía una institución central del Estado es su capacidad de estar ajeno a lo partidario, su capacidad técnica y su imparcialidad y profesionalidad, aun sabiendo que jueces hay de todos los colores.

Pero si ahora lo consideramos una extensión más de los partidos, y unos se niegan a hacerle caso por eso mismo, o a recusar a un magistrado porque sus ideas invalidan su jurisprudencia, para mí, al menos, ha muerto en su desprestigio.

Y no creo en la resurrección, sí en el replanteamiento de que hay que cambiar una situación e intentar depurar el sistema para que esto siga funcionando, y el árbitro siga pitando, estatut que valga o no valga.

Jónathan, como dicen más arriba, tienes razón: siempre podemos ir a peor.

Agua dijo...

Están dos, un pesimista y un optimista.

El primero le dice al segundo:

- La cosa ya no puede ir a peor.

Contesta el optimista:

- ¡Sí, hombre, sí, ya verás como sí!

Saludos, es la primera vez que escribo aquí.