21 de septiembre de 2008

A propósito de la separación de poderes.


Hay que reconocer que soy un picajoso, y uno de mis referentes intelectuales en esto de internet acaba de provocarme. Nuestro Geógrafo Subjetivo propone hablar sobre el CGPJ, y nunca puede faltar el argumento de salón (por no decir de otro lugar menos agradable pero igual de poco intelectual) de la inexistencia de la separación de poderes en España. Dado que he comentado cosas sobre este tema en el blog del Geógrafo, poco puedo decir más. Sólo unos breves apuntes, para contribuir al debate en la medida de mis posibilidades, y postear "al alimón".

En primer lugar, hemos de considerar que, desde el punto de vista histórico, toda corriente ideológica y todo movimiento intelectual es fruto de su contexto, y difícilmente podemos llegar a entenderlo en su totalidad si juzgamos sus elementos con parámetros de nuestra época. Dicho esto, cabe recordar el contexto en que surge y se desarrolla la doctrina de la separación de poderes: El primer acercamiento que podemos considerar lo aporta John Locke, en el s. XVII, y es desplegado por buena parte de los filósofos ilustrados del XVIII francés, y luego aplicado con éxito en las 13 colonias inglesas norteamericanas que, a partir de final de siglo, fundarían los Estados Unidos de América. Hablamos, por tanto, de una idea que surge en un contexto en que, en buena parte de Europa, nos encontramos con una teoría del poder absolutamente centrada en la figura del Príncipe, soberano de su nación y poder de poderes. Detentaban los monarcas absolutos, fruto de la concentración de poder que se va generando en la Plena Edad Media, unas potestades casi ilimitadas de actuación en su esfera estatal: Impartían justicia (que emanaba de sus cabezas y manos y, en el mejor de los casos, de una cohorte de consejeros que andaban por palacio), eran la ley y tenían una incipiente burocracia y un ejército a su servicio para hacer cumplirla. De esta tesis surge la antítesis lockiana y montesquieana, siguiendo a grandes rasgos el marco teórico que expone Thomas Kuhn en su "la estructura de las revoluciones científicas".

El concepto de estado ha cambiado desde esos momentos, ya que ahora estamos en el siglo XXI, hemos vivido dos guerras mundiales, hemos conocido un desarrollo del capitalismo y hemos tejido una red de negocio, comercio e interacciones políticas en todo el mundo. Por ello parece ilógico pretender que la teoría de la separación de poderes del XVIII siguiese vigente como si tal cosa fuera, y más en cuanto pretendemos usar dicho argumento como un ataque al sistema constitucional de nuestro país.

Como se ha hablado en Geografía Subjetiva, en un estado social y democrático de derecho, con una constitución más o menos amplia y rígida como cúspide del ordenamiento jurídico, que consagra un sistema democrático de partidos, la rígida separación de poderes, pensada para un contexto en el que sólo parte de la población tenía derechos políticos, no funciona. Hemos evolucionado, y hemos llegado a la conclusión de que el titular de la soberanía nacional es el pueblo, el conjunto de ciudadanos que formamos el estado, y, por tanto, es esta ciudadanía la que da legitimidad a los distintos órganos que sustentan la vida de nuestro estado.

Así, nos encontramos ante un entramado institucional en que, con preponderancia del poder legislativo, directo representante de la soberanía popular, tenemos otra serie de instituciones que también ostentan poderes del Estado, como son el ejecutivo y el judicial, con un hilo conductor entre todos ellos, lo que nos hace hablar de una coordinación de poderes, no de una separación.

Veamos: el legislativo elige al ejecutivo y, en tanto que mantiene una relación de confianza con éste, puede derribarlo. Pero, a la vez, hemos tenido en cuenta el mecanismo para favorecer la gobernabilidad del estado al permitir que el ejecutivo pueda disolver el legislativo, con tasadas restricciones. Tanta es la relación de confianza entre ambos, que incluso el legislativo puede delegar la facultad que le caracteriza en el ejecutivo, e incluso los miembros del gobierno pueden ser, a su vez, miembros de cualquiera de las dos cámaras que componen las Cortes Generales. A la vez, encontramos un poder judicial compuesto por funcionarios públicos, que imparten justicia en virtud de la soberanía popular y en nombre del rey (una figura constitucional de poca relevancia política), y que tienen capacidad para enjuiciar la actividad del ejecutivo, gobernados por un Consejo dirigido por personas que son elegidas por el legislativo. A su vez, un nuevo poder, ejercido por el Tribunal Constitucional, que se ocupa de la salvaguarda del poder constituyente, y puede enjuiciar la labor legislativa. Como vemos, coordinación entre los diferentes poderes, de tal modo que se controlan entre sí en base a diferentes aspectos que aseguran que ninguno se exceda más de lo deseable, con la consecuente "seguridad" de los ciudadanos.

Además, a todo esto, hemos de añadir la importancia de la pertenencia de España a la UE, y la multiplicidad del sistema de fuentes interno como consecuencia de una amplia descentralización territorial.

Hay quien a todo esto no le gusta por el mero hecho de que los partidos mayoritarios hayan pactado, hace poco, el nombramiento de los que van a gobernar los jueces por los próximos años. Mucho podemos discutir sobre el nombramiento, sobre la forma, sobre los candidatos o sobre si tales nombramientos deben ser vitalicios o no. Lo indudable es que un sistema en que la soberanía emana del pueblo, que materializa su voluntad en unas elecciones limpias, seguras y periódicas que eligen unos representantes, lo criticable sería lo contrario: Que uno de los poderes sólo estuviera sometido a su propia estructura corporativa interna, sin tener que rendir cuentas ante nada ni nadie más que ante un reducido comité disciplinario sin más. Ese no es el modelo de judicatura que yo quiero. Para que esto fuera así, los miembros del CGPJ, los presidentes del Supremo y los TSJ y los magistrados del Tribunal Constitucional habrían de ser legitimados directamente por los ciudadanos, es decir, elegidos por éstos. Así no habría intromisión alguna del ejecutivo o legislativo.

El problema, dirán, es que los vocales están influidos por los partidos que los nombran. A mi juicio, esa es una forma muy simplista de ver la situación, puesto que hablamos de personas de edad madura, con unos buenos trabajos y consiguientes sueldos, que tienen colmadas muchas de sus facetas vitales. La imparcialidad, por tanto, no está reñida con que sean elegidos de una manera o de otra ¿O es que los juristas designados en esta tanda para el CGPJ no tienen ideología, ideas, formas de ver la vida y de leer la sociedad? ¿No tienen opinión sobre el aborto, la reducción de impuestos directos o los conflictos bélicos en Medio Oriente? Una vez en el ejercicio de sus funciones, lo que puede peligrar es su independencia, no su imparcialidad (puesto que nadie es imparcial ya que tenemos una ideología y, en este caso, una manera de ver el poder judicial). Y para ello la única solución que se me ocurre, y sin ser perfecta, es la inamovilidad una vez efectuado el nombramiento, y no, desde luego, unos ataques vacíos a la separación de poderes.

Pero ese es otro tema, y podríamos aportar ejemplos muy distintos en el marco del derecho constitucional comparado. Pero de ahí a basar críticas en una no separación de poderes, va un trecho nada saludable para la información del lector y la cultura política de nuestro país.

Espero haber contribuido en algo a los excelentes debates que se sostienen en el blog que enlazo al principio, que recomiendo a todo el mundo.

17 comentarios:

Paco Centeno dijo...

Como profano con opinión y formación muy alejada de la jurídica creo que hay separación de poderes. También pienso que el CGPJ es el órgano político de los jueces, formado por personas muy doctas, con experiencia más que demostrada y con implicación política, por opinión o simpatía. No creo que eso sea un problema dadas las funciones del CGPJ.
En fin, no entiendo tanto escándalo por algo que es obvio.
Saludos

Graimito dijo...

Con vuestro permiso, contesto dos cosas:

A Paco Centeno:

Un ejemplo reciente de que las ideas políticas marcan cuestiones fundamentales cuyo responsable es el CGPJ es la anulación de la sanción a la jueza que se negó a casar a una pareja homosexual. En este caso, el CGPJ utiliza su marcado carácter conservador para decir que no pasa nada y que la objeción de conciencia vale para todo. O hace más años, también con un CGPJ ultraconservador, anularon la sanción al juez que argumentó en sentencia absolutoria a un violador que es que la violada vestía de forma provocativa. Fijaos si influye la tendencia política del CGPJ, y lo que es más, la tendencia a protegerse los magistrados de una misma asociación, con lo que si das mayoría a una y excluyes a los no asociados, todos sabemos a quienes van a defender. Hay más de 1000 denuncias al año contra jueces y magistrados. ¿De verdad pensais que las funciones del CGPJ no dan como para mancharse suciamente con intereses políticos?

A Celedonio:

El mundo idílico y romántico en que el pueblo es una especie de masa llena de sabiduría es algo que no se sostiene por ningún lado, esencialmente por dos motivos: 1)El pueblo es soberano, eso es indiscutible y no seré yo quién diga que no a estas alturas del partido. Ahora bien, eso no es óbice para que "el pueblo" opine de todo y se le haga caso en todo. Estoy seguro de que si hacemos una consulta popular para ver si queremos que los alimentos o los coches, o cualquier producto, sea gratis, el pueblo dirá que sí. O estoy también seguro, que tras una oleada de delitos de sangre realizados por personas de raza negra, mucha gente apoyará la pena de muerte para ellos. Puede sonar "poco democrático", pero la masa suele ser un ente carente de la lógica o los conocimientos específicos para opinar de determinados temas. Con esto quiero decir que no todo lo que emana del pueblo es "lo correcto". Lo correcto es así indistintamente de cuanta gente lo apoye o secunde, lo que viene siendo la gran falla del sistema democrático. "EL pueblo también se equivoca", que decía Alfonso Guerra.
2) Los Partidos Políticos no son los representantes de los ciudadanos como elementos de transmisión sin interferencias. No reproducen la voluntad popular en muchísimas ocasiones, porque creo que sería de ser ingenuo pensar que carecen de intereses propios, ajenos a los de sus representados. Así por ejemplo, la negación de la crisis por motivos electorales de Zapatero. Así que querer legitimar la intervención política a todos los elementos argumentando en base a la representatividad ciudadana plena, es bastante débil. Si se puede decir que la separación de poderes es una teoría descontextualizada y anticuada tal cual fue formulada, no creo que sea posible argumentar a favor de otras teorías utilizando una construcción del poder legislativo como representante íntegro del pueblo que también data del SXIX y del constitucionalismo primitivo.

En cualquier caso, y por resumir:
¿Afecta el color político del CGPJ a sus decisiones? Sí. ¿Debería hacerlo? No. Si consentimos y vemos como natural impregnar de política partidista todo, estamos defendiendo muchas de las sentencias-patochada del TC que se saca de la manda de vez en cuando para contentar a quién le puso en el cargo, como por ejemplo, el diseño de nuestro sistema tributario, que contradice más de 6 disposiciones constitucionales que son muy muy claras.

Saludetes y perdón por el tochazo, pero son temas complejos y hay que explicarse bien XD

José Antonio Gil Celedonio dijo...

La defensa descarnada de los jueces como personas apolíticas e inmaculadas sólo manchadas por las partidos que los proponen no me la acabo de creer. Los jueces tienen sus ideas, los ponga quien los ponga, e incluso si no los ponen. En todo caso, creo más sensato que el gobierno de los jueces recaiga sobre personas elegidas por los que elegimos los ciudadanos a que todo se haga entre ellos y se queden de rositas de todo.

Y claro que, llevado al extremo, la soberanía popular es eso, preguntarles todo. Pero si tenemos poder legislativo es, entre otras cosas, para no tener que preguntarlo todo. No soy defensor de la democracia absolutamente participativa, porque eso crearía mucha apatía en buena parte de la población y confirmaría el absoluto despegue de la política, alejada de los ciudadanos.

Yo sigo creyendo a pies juntillas en aquello que inventaron los de Cádiz, la soberanía popular. Por tanto, creo que los titulares directos y superiores de los poderes públicos deben estar legitimados de una u otra manera. O se eligen los magistrados del TC, por ejemplo, como ahora, o que se voten. Pero nada de ser electos por un cuerpo corporativo como el judicial, porque no estamos ante un Colegio de Abogados, no. Estamos ante un poder del estado, que, según nuestro texto constitucional, emana del pueblo.

Jamás sostengo que el pueblo sea masa de sabiduría. Sólo apoyo el dictado constitucional.

Del tema tributario tendremos oportunidad de hablar de otros momentos, a mí tampoco me gustan muchas cosas que se hacen.

Entiendo tu postura, aunque no la coparto. La independencia y la imparcialidad judicial se dan cuando: 1- El juez no recibe presiones de nadie para cumplir con su labor 2- El juez no toma parte personal en el asunto a juzgar. Que los pongan unos partidos u otros, es, como digo otro asunto, puesto que hablamos del tipo de nombramiento, no de la separación de poderes. Un juez de derechas será de derechas esté en un juzgado de instrucción o en la AN, y sea nombrado o no por un partido tal o cual, y esté asociado o no, tiene sus ideas y su forma de leer la sociedad a través del derecho.

En todo caso, me parece muy interesante que la regeneración democrática que planteáis pase por decir quela masa suele ser un ente carente de la lógica o los conocimientos específicos para opinar de determinados temas. Con esto quiero decir que no todo lo que emana del pueblo es "lo correcto". En cierto modo, retrata parte del ideario de UPD. Sí señor. XD. Lo que sí me sorprende es que digas que los partidos no canalizan la soberanía popular y estés en uno que tiene afán de gobierno y está representado en la institución central de la vida política española. Cuando hablas de los partidos, ¿te refieres a todos o sólo a los que no son UPD? Porque si es así no entiendo que estés en uno.

Bienvenido, no tienes que pedir permiso.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Ah, por cierto, yo tampoco estoy de acuerdo en que no haya no asociados en el CGPJ. Pero eso no tiene, a mi juicio, nada que ver con el argumento de la inexistencia de una división de poderes en el sistema constitucional vigente de nuestro país, y menos cuando pretende ser usado como arma arrojadiza contra los gobiernos de turno.

Geógrafo Subjetivo dijo...

Es muy imporante remarcar que todo juzgador tiene una serie de convicciones personales. En principio no deberían entrar a formar parte de la acción de juzgar, pero toda aplicación del Derecho es una interpretación, a veces con muchos márgenes de indefinición, donde todos los criterios qe tenga el interpretante tienen cabida.

Graimito dijo...

"En todo caso, me parece muy interesante que la regeneración democrática que planteáis pase por decir quela masa suele ser un ente carente de la lógica o los conocimientos específicos para opinar de determinados temas"

En efecto, los partidos que vinieron antes, interesados ellos, han epatado al pueblo con la estrategia dele envoltorio. ¿Si no como explicas que un señor como Carlos Fabra, multimputado, maleducado y amigo de llamar hijo de puta a la gente, salga una vez tras otra con mayoría absoluta? Pues porque la gente no sabe lo que vota. ¿y por qué? porque les desvian la atención y utilizan falacias y mentiras para escudarse, como ha hecho el mismo Fabra.
Decir que por eso no somos democráticos o que somos de extrema derecha es demagogia pura y barata.
La regeneración está para apartar a las alimañas que usan los partidos como promoción personal y grupal y se preocupan poco del ciudadano, para que así el pueblo vea las cosas como de verdad son y entonces sí, decida en libertad, no sólo física, sino intelectual. ¿Cuantos creyeron a Zapatero y sus mentiras sobre la crisis? Esa gente no votó con libertad intelectual porque se le ocultaron datos y se le mintió.
Decir que por eso no somos democráticos, en serio, es una barbaridad.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

En primer lugar, los ciudadanos no han elegido a Carlos Fabra como presidente de la Diputación, cargo que, en el actual sistema constitucional, es más bien honorífico que nada más, dadas las escasas atribuciones que tienen los órganos provinciales. De hecho, más de uno pensamos que deberían eliminarse. Como sabes, los castelloneses votan a sus alcaldes, y los resultados electorales de los partidos judiciales condicionan su continua elección. Fabra está ahí por clientelismo en el PP, no porque se presente a las elecciones.

En todo caso, debo decir que, como siempre, en general la gente vota por diversas causas, y la mayorfía sabe por qué, aunque no sepa manifestarlo. Generalizar y decir lo contrario me parece, en primer lugar, una falta al votante, y en segundo, una muestra del calibre de vuestras convicciones ideológicas, que son tan oportunistas que consideran que como no me votan a mí, los ciudadanos son tontos, y hay que abrirles los ojos para que vean la luz, la verdad y la vida.

Y yo no digo que no seáis democráticos, sino, como tuve oportunidad de decirle a tu jefa cuando vino a Cáceres, que no me creía lo de su regeneración democrática, y menos cuando es una persona de oficio prácticamente desconocido que no ha hecho más que vivir de cargos que ganó, muy honradamente, supongo, en el PSOE.

Y sobre el hecho de que los partidos no representan a los ciudadanos, una vez más ese maniqueismo buenos-malos: Página web de UPD "Somos un nuevo partido, nacido para representar a los ciudadanos españoles...Porque en una democracia todos los ciudadanos somos políticos, y todos somos responsables de los asuntos comunes que nos atañen"

En ningún lugar, se dice lo que tú opinas,pero bueno, ya se sabe.

Vamos, que no creo que Sosa Wagner tenga razón y Aldecoa Luzárraga, Pérez Royo o Calvo Ortega no, por poner ejemplos que nos suenan a todos.

Graimito dijo...

Dos cositas rápidas:

Lo de las funciones de la diputación de Castellón no sé de donde te lo has inventado, pero aquí tiene competencias de inversión en sanidad, seguridad vial, educación (sacó hace nada una plaza de profesor de EPC licenciado en inglés) y en proyectos intermunicipales, que son todos en los que están implicados varios municipios de la provincia.
Si no has hecho los deberes y no sabes las transferencias que hay de la C.Valenciana a las diputaciones, no creo que puedas dar lecciones. Además, Fabra iba como número dos en las listas del PP por la capital, así que sí le eligieron los ciudadanos. Me divierte que un cacereño quiera explicar la actualidad de su provincia a un local de la misma.

La segunda cosa es que te mires esta sentencia (STC 108/1986). Verás que el Constitucional ya advertía de los riesgos de las cuotas partidistas.

Está muy bien el discurso de estudiante de derecho de cómo se forman las diputaciones y tal, pero me reconocerás que tienes poca idea de la práctica. Si ese conocimiento falso lo transmites a la gente, los confundes. Y no creo que sea intencional. Sólo digo que hagas bien los deberes antes de contra argumentar, que yo creo que a los del PSOE os puede el odio contra Díez, y UPyD sómos algo más.

Saludetes y perdón si ha sonado duro el tono, no lo pretendía XD.

Graimito dijo...

http://www2.dipcas.es/proyectos/home.asp

Ahí tienes una lista de proyectos (y sólo hablamos de obras públicas) cuya responsabilidad es de la Diputación, entre ellas el de la aprobación y ejecución de las obras del aeropuerto de Castellón.

Lo digo por si dudabas de mi palabra.
Lo que te decía, hay que hacer los deberes. No sé si la has hecho ya, pero cuando hagas una tesina o tesis, no será bueno que andes inventando elementos que formen parte de tu argumentario expositivo. Es un consejo, no un ataque, que ser estudiante te permite no ser riguroso, pero ser letrado o investigador, ya no XD.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

A mi juicio, y vuelvo a lo mismo, el proceso constituyente español, dado que el PSOE no era muy amigo de mantener las diputaciones y UCD sí, configuró un ente administrativo de limitadas atribuciones, que se han visto mucho más mermadas con el ascenso del poder autonómico, generalizado en todo el estado español.

No me salgas con tonterías de las cosas que hace la Diputación de Castellón, yo el conocimiento de las Diputaciones Provinciales lo conozco a partir de los principios constitucionales en la materia y de los preceptos de la Ley reguladora de las Bases del Régimen Local (que estudié con un libro de Sosa Wagner, por cierto), que expresa claramente cuáles son las atribuciones de este ente administrativo, muy pocas. Más concretamente, mira el art. 36 de la susodicha ley, y compáralo con las competencias que en diferentes normas se atribuyen a la AGE, a las CCAA o a los municipios, sin contar otros entes como las mancomunidades, en progreso en buena parte del país. Es mi visión sobre el fenómeno de las Diputaciones Provinciales, tan poco relevantes que en las CA uniprovinciales se extinguieron, mira tú.

He hecho los deberes hace tiempo, y sí, Fabra sacará una plaza de profesor de EPC, pero la Junta de Extremadura saca 60 de profesor de Educación Física, otras tantas de médico de atención primaria y otras muchas necesarias para el verdadero funcionamiento de la administración importante.

Por otro lado, disiento en el hecho de que Fabra sea elegido por los ciudadanos, vaya en el puesto que vaya en la lista que vaya. Si va en la lista de Castellón, sólo lo votan, de refilón, los habitantes de la ciudad, ya que me parece de dudosa fiabilidad que el voto al PP en un pueblo de 4000 habitantes sea un voto a favor de Fabra a nivel provincial, o de cualquier otro presidente de Diputación. No es un cargo de elección directa, por lo que no te doy la razón en absoluto. Yo, desde luego, por votar al PSOE en mi ciudad no estoy votando al presidente de la Diputación de mi provincia, puesto que son áreas geográficas diferenciadas y con otro número de electores. Una elección indirecta da legitimidad al presidente de la institución corportativa, no los ciudadanos directamente.

Sobre UPD ya he quedado claro la postura. Puedes ir de víctima todo el tiempo que puedasd, pero no creo el maniqueísmo que supone decir que vosotros sois los guays y los buenos, y PP, PSOE, CIU, PNV, IU, PCE y todos los partidos que ejercen o han ejercido labores representantivas a institucionales, somos malos y sólo tenemos intereses propios. Porque la carrera de Rosa Díez está llena de una búsqueda del interés propio: No tiene oficio conocido más que ocupar cargos y ha sido personalista al presentarse a diferentes responsabilidades orgánicas en el PSOE, con nulo éxito.

Esa es la realidad de su trayectoria pasada, te guste más o menos.

Y creo, personalmente, que tengo hechas las tareas bastante bien, no hace falta ser de un sitio para opinar de una estructura que se repite más o menos de la misma manera, al menos jurídicamente hablando.

Por cierto: Ni soy cacereño, ni estudio derecho. No patines e infórmate.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Cuántas más vueltas le doy peor. O sea, que tú dices que yo, votante de la ciudad de Badajoz, voto al presidente de la Diputación Provincial de Badajoz, que resulta ser un señor que es alcalde de Llerena, un pueblo al sur de la provincia. Yo no le voté, ni siquiera iba en mi lista. De hecho, no voté a nadie para que fuese diputado provincial, puesto que eso se ha elegido en las ejecutivas y los órganos de dirección de los partidos que tienen voto popular suficiente en los diferentes municipios como para, conforme lo dispuesto en la LBRL y en la LOREG antes mencionada, "repartirse" los diputados según sus votos en los partidos judiciales.

En todo caso, imagino que en Castellón también será así, salvo que haya unas elecciones que desconozco y desconocemos en toda España. Porque no creo que un votante de Morella o Villareal vote a Fabra... Aunque si tú lo dices...

Por otro lado, la página que me das, muy mona, en la que no se dice nada además de unas intenciones fabulosas, me suena a autobombo típico de Fabra. ¿Cuántos fondos va a poder la Diputación de Castellón? ¿Cuánto dinero pondrá la Generalatitat, el Estado, la UE e incluso inversores privados? Porque hay que reconocer que, salvo que el régimen fiscal de la Diputación de Castellón sea diferente, los tributos locales no dan para tanto.

Continúo en mis trece, quizá porque en su día SÍ hice las tareas que me tocaba hacer. Porque la realidad de las diputaciones es la que se lee en las leyes, no la que nos inventemos. Y los ciudadanos no los votan, ni tienen muchas competencias, ni mucho dinero para desarrollarlas.

Y procuro ser muy riguroso en mis estudios, no creo que por ser estudiante haya que estar desinformado, como propones.

En todo caso, insto a todos los lectores que juzguen y lean las leyes que he citado, y vean la realidad de las Diputaciones Provinciales, tan importantes ellas.

Graimito dijo...

Fabra es concejal del ayuntamiento de Castellón. Iba de número dos, que parece que lo sabes mejor que yo XD. Así que aunque no fuera presidente de la dip., sería concejal, lo que a efectos nos da lo mismo.

Y te sonará a autobombo, pero deberías de saber que las CCAA pueden ceder la ejecución de competencias propias a las entidades locales, con restricciones. Así, por ejemplo, en materia tributaria.

Ahora si, quieres seguir pensando que no, que es un cargo honorífico, que la gente siempre decide razonando lo que vota (claro, nadie nunca ha oído el clásico, sobre todo entre señores/as mayores " es que Zapatero es muy guapo" o "es que Rajoy tiene buena planta") pues nada XD, quién soy yo para convencerte de lo contrario.

Graimito dijo...

"ni mucho dinero para desarrollarlas."

Aquí gestiona entre otros el impuesto sobre actividades conómicas. Como es zona de empresas, muchas con bastante dinero, dime que no tiene presupuesto XDDDD. Es que es de risa.

Te vuelvo a repetir que dices que haces los deberes que repases las delegaciones de las CCAA a las entidades locales y provinciales.
Lo que pasa es que tu te has estudiado el régimen común de las diputaciones y no el cocnreto, no me vendas la burra, Celedonio.

Como crítico compulsivo que soy, ¿crees que soy tan estúpido como para decirte que no haces los deberes y que tu con tan sólo mirar las normas básicas puedas desdecirme y hacerme quedar como un inútil prepotente? Evidentemente no, por eso no me he inventado nada. Sé que hablo con gente medianamente formada en esto del derecho en los debates en que me suelo meter, y que acudir a la ley es lo primero que se hace. ¿En serio crees que haría un intento tan pobre?

Que seré de UPyD, pero no soy gilipollas XDDD. Al menos todavía.XDDD

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Claro, me has dado la razón: A Fabra lo votaron en una lista municipal en Castellón, no todos los ciudadanos de la provincia. Por tanto, la ciudadanía de todos los municipios de la provincia no vota Fabra, votan al candidato que quieran por las cuestiones que quieran.

Y en segundo lugar, sigo sin ver las grandes competencias de la Diputación de Castellón. Porque por mucho que me digas que vaya a lo concreto, lo básico es lo básico y hay que cumplirlo, y las grandes competencias están, a día de hoy, en manos del Estado y las CCAA, siendo las de las Diputaciones Provinciales de asesoriamiento y coordinación de políticas de pequeños municipios, y algunas cosas más, como ésto que apuntas. En todo caso, dime cuánto pone la Diputación en el susodicho aeropuerto sobre el total. Y no, a los efectos no da lo mismo. No es lo mismo una responsabilidad municipal que la responsabilidad en la Corporación Provincial.

De todos modos, hablemos de IAE. Como sabemos, en esas competencias de las que antes hablé, las Diputaciones suelen tener organismos autónomos de recaudación para poder facilitar así la recaudación en los municipios pequeños, que no pueden sostener una oficina dado el nivel de los tributos locales que recogen. La propia Ley de Haciendas Locales así lo recoge en el Título I, no recuerdo el artículo exacto en este momento. No obstante, sigo creyendo que el IAE no supone demasiado en el conjunto de la tributación de Castellón, sobretodo si comparamos con IVA o IRPF, ya que, además, el IAE deberá compartirlo con los ayuntamientos. Claro que las CCAA pueden delegar competencias tributarias, pero no es lo común,ya que las CCAA han tenido, en nuestra historia constitucional reciente,a acaparar competencias que podrían haber ejercido las Diputaciones. Además, en virtud del principio de separación de ordenamientos tributarios y demás cuestiones de la Ley de Haciendas Locales, me imagino que no gestiona la Diputación la totalidad de lo recaudado por IAE, sino algún recargo.

Te pido datos, nada más. Si me los das y son como dices, me lo creo. Si no, creeré que haces lo que dices que no haces. Demuéstrame que la Diputación de Castellón recauda un montón de IAE y gestiona la mayor parte. Dime que va a pagar más del 50% del Aeropuerto. Entonces sí.

Y no, no eres gilipollas. Ni lo he dicho, eres un tío interesante, y hasta gracioso.

Paco Centeno dijo...

Yo creo que los dos sois muy buenos.
Estoy aprendiendo mucho. Por favor, no me dejéis sin los datos.
¡Que bueno es el debate con argumentos!.
Saludos

Graimito dijo...

Carezco de los datos precisos, así que me declaro perdedor de este debate XDDD.

Hasta yo sé cuando me ganan XD.

En todo caso, confía en mí, aquí la Diputación mueve mucho. Si no de dónde ha incrementado un 700% su patrimonio estos 8 años. XDD.

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

En mi opinión, los debates en la opinión pública sobre la renovación del CGPJ cometían todos un (los que yo he oído) un error de concepto: el CGPJ no es el representante de los jueces. No es un órgano representativo. Es un órgano ejecutivo. Es el órgano de gobierno de los jueces y tribunales. Desde ahí, en mi opinión la mejor forma de garantizar la independencia e imparcialidad de los órganos judiciales, así como su CRUCIAL sumisión a la ley (éste es el rasgo más importante del poder judicial democrático en nuestro sistema) es precisamente que no sólo el órgano de gobierno de los jueces no sea poder judicial, sino que no tenga miembros del poder judicial. Recapitulo: el CGPJ no es un órgano representativo. Por eso la polémica sobre si hay asociados o no me parece absurda. En realidad, lo que no debería haber es tantos jueces. Como la Constitución dice que debe haber doce, pues yo los escogería teniendo en cuenta el poder judicial que quiero conseguir. Que es independiente, imparcial, sometido a la ley... y progresista.