11 de mayo de 2006

El fin de una era

Hoy todos hemos recibido la noticia de la destitución de los consellers de ERC del tripartito(desde hoy bipartito, claro está) catalán, un secreto a voces desde hace unos meses, justo desde que ERC, en su especial carácter como partido, empezase a separarse del resto de las fuerzas políticas catalanas en el frente común del Estatut.

Maragall ha tenido un gesto político pensado y meditado, un acto de disciplina y de fortaleza que otras veces no se le permitió. A pesar de que nunca ha sido santo de mi devoción, es cierto que en este caso ha obrado consecuentemente al apartar de la escena política a aquellos que entraron en aquel gobierno tripartito, un gobierno cuyo principal argumento político tenía la remodelación de su máximo marco legal. Y es que es un ejercicio de autoridad como jefe del ejecutivo, y además, una demanda lógica que se articula perfectamente en los derroteros de ese gobierno.

La otra cara de la moneda es la actitud de ERC, y más particularmente, de Carod-Rovira y otros dirigentes del partido republicano, que han pasado de ser los principales valedores del texto a votar no en el referendum oficial, atravesando los senderos del voto nulo, del voto en blanco, e incluso de la abstención(pieza clave para que el texto saliese aprobado en el Senado ayer). Frente a la actual firmeza de Maragall(firmeza aportada por el núcleo del comité ejecutivo del PSC, con Manuela de Madre, Motilla, Iceta y otros al frente), ERC da una imagen de haberse debatido(y debatirse, como sin duda se verá en el referendum) en un maremagnum de ideas, de posiciones internas, en la cual, finalmente, ha ganado la contradicción... ¿Cómo es posible que primero voten a favor de aproximadamente un 85% del texto, para luego negarse a votarlo en el Pleno del Congreso, más tarde abstenerse para que el texto salga adelante en el Senado, para finalmente decir, basándose en el llamamiento de la militancia de base, que en el referendum votarán no?

Las posturas se enfrentan en ERC, que comienza a vadear un océano de aguas turbulentas, que no ha hecho más que comenzar con la destitución de sus consellers, y, por tanto, la ruptura casi formal del tripartito. Y más cuando buena parte de sus bases votarán a favor del Estatut.

1 comentario:

Gemma Ferré dijo...

Yo hace días que alucino.
Menudo papelón que tenemos montado.

ERC son unos esquizofrénicos hipócritas porque sabian que lo que aprobó el parlamento catalán el 30 de septiembre era imposible que se aprobara en Madrid.

Ahora esperemos que se apruebe en el referéndum porque si no nos va a dar un síncope si tuviéramos que volver a empezar (que lo más probable es que no y nos quedemos con el estatut del 79 como unos gilipollas).