21 de enero de 2007

La estabilidad del Estado de Derecho

El Tribunal Supremo, máxima estructura del Poder Judicial (junto con el propio CGPJ), ha emitido una sentancia que califica a Jarrai, Segui y otras asociaciones juveniles violentas del Euskadi como grupos terroristas, habiéndose producido ya algunas detenciones. Ha tenido consecuencias inmediatas: El recrudecimiento de la Kale Borroka en las calles de algunos municipios, y una horda de investigaciones y próximas detenciones, tal y como ha explicado para diversos medios el Delegado de Gobierno en el País Vasco, Paulino Ledesma.

Este hecho es una prueba más de que la estabilidad del Estado de Derecho debe primar sobre cualquier confrontación política: No se debe coaccionar al Poder Judicial, supremo, soberano e independiente de los otros dos poderes, mucho más políticos. El señor Acebes, que ahora aplaude con las orejas la decisión debería haberse callado en otras ocasiones en las que decía que el TS no podía o no debía decir según qué cosas, en el mayor alarde de intervencionismo sobre el PJ que he visto en mucho tiempo. Nadie hoy critica la decisión, porque hemos de tener claro que los poderes del Estado, desde las primeras formulaciones de Locke y Montesquieu, deben estar separados peron interrelacionados, con medidas garantistas que aseguren la no extralimitación de sus funciones. Y, sobre todo, impidiendo acusaciones nefastas, verdaderos atentados contra el Estado de Derecho como la famosa frase del alcalde corrupto y detenido de Alhaurín el Grande.

Ahora, mezclando una vez más los términos, Rajoy pretende llevar al Congreso la ilegalización del PCTV. Una medida con sus pros y sus contras, pero que debería llevar, si fuera verdaderamente responsable, al TC, al TS o la instancia que correspondiera, no al Congreso, máximo órgano del Poder Legislativo. Es curioso ver como un partido que se legalizó en la etapa de Acebes como ministro del Interior, teniendo en cuenta la Ley de Partidos, ahora ha de ser deslegalizado por esos mismos.

Las Instituciones del Estado están para ser respetadas, no para ser usadas como petardo político para azuzar al contrario. De ahí la diferente responsabilidad de un partido y de otro: Mientras uno torpedea al contrario arrojándole todo lo que puede(a veces con nulo éxito), otro se dedica a hacer lo que debe hacer, que no es otra que la de esperar a las decisiones del Poder Judicial para actuar en los temas que así lo requieran. Pero claro, cuando uno usa la política del clavo ardiendo, cualquier cosa que esté medio tibia es más que suficiente.

1 comentario:

J.M. Méndez Peña dijo...

Nuevamente, Jose, nos encontramos ante un claro ejemplo de deslealtad institucional. Parece que tras el atentado de Barajas y la ruptura del diálogo (nunca "pacto") con la banda terrorista ETA el Gobierno está actuando como debe hacerlo, sin contemplaciones ni ambigüedades: aplicando la Ley y dejando claro la primacía del Estado de Derecho.

Aún así, el PP y su trío la-la-la (Rajoy-Acebes-Zaplana) siguen erre que erre... Pero, estos, amigo y compañero, sólo conseguirán eso, hacer ruido, pero les será muy difícil convencer a la mayoría, por muchas manifestaciones que convoquen (la próxima, dentro de tres semanas, para que les dé tiempo a llenar los autobuses que fletarán desde cada rincón de España...). Ya se verá...