16 de abril de 2006

La gran Hipocresía

Hace unos días hemos asistido atónitos a un acto sin precedentes, pero que tiene asegurado mucha continuidad por el alcance social. ¿Qué ha sido esta vez? Una boda homosexual entre un concejal del PP y su novio, oficiada por el alcalde popular de dicha ciudad. Tras superar el breve pero intenso shock que me produjo leerlo en el periódico digital o el blog de turno, hallo otra razón para asegurar que la hipocresía, manifestada a través de la sempiterna doble moral, es la base ideológica de todas las personas que militan en el Partido Popular, y, por extensión, del partido en sí, que sigue sin estrenar aquel famoso código de buen comportamiento que aún se puede encontrar por los rincones más oscuros de la red.

La doble moral ha imperado en esta ceremonia publicista a la gallega, puesto que es absolutamente inconcebible que, de buenas a primeras, un alcalde del partido, que recordemos aún tiene presentado un recurso de inconstitucionalidad para laminar definitivamente el matrimonio homosexual, haga caso omiso de la dirección del partido y haga públicamente lo que más tarde critican, sólo porque en este caso el que se casa es uno de los suyos. Esta es la demostración práctica de la teoría política del PP, que algunos ya sospechábamos: No queremos avance social, excepto para que los nuestros puedan disfrutarlo.

Es curioso, pero, haciendo gala de buena memoria, muchas personas ven en esta actitud una similar a la que en su día la derecha española mantuvo sobre el divorcio. Lo criticaron hasta la saciedad, proclamaron (mano a mano con la Iglesia Católica, su más fiel aliada) que era el fin de la familia. Y después de aprobarse, haciendo gala de su especial elasticidad ideológica, propia de liberales de boquilla como ellos, muchos de ellos se divorciaron. El paradigma del divorcio en este país es el del Álvarez Cascos, que ya va por su tercer matrimonio, como si la ley dictara que es obligatorio divorciarse...

Y es que el señor alcalde del municipio Gallego, el buen señor Manuel Cabezas, ha decidido, según dijo, hacer caso de la razón para hacer lo que había que hacer. ¿Pero no que lo que había que hacer era votar en contra en el Congreso y en el Senado? Sin embargo, llevamos casi un año viendo como el PP se niega rotundamente a casar a ninguna pareja homosexual en sus muchos ayuntamientos, se niega a aceptar proposiciones de normalización y lucha contra la homofobia actual (valga el ejemplo de la Asamblea de Madrid de hace un mes), e incluso se atreve a llevar al Senado a un individuo como Aquilino Polaino. Pero claro, cuando llega la hora de hablar de las cosas de casa, todo vale.

Sin embargo, la cúpula madrileña calla y se dedica a mirar a otro lado, sin pena ni gloria, mientras el propio Núñez Feijóo, con fama de estar muy cerca de Gallardón, se acerca a la capital de la boina para festejar junto a sus compañeros tal evento. El obispo de Ourense critica y lanza improperios que, esta vez, no son escuchados ni por sus mismos fieles.

Esa es la democracia y la cohesión del sistema ideológico del Partido Popular, que últimamente no hace más que dar palos de ciego (las declaraciones sobre el nombramiento del nuevo ministro del interior fueron una joya mediática e histórica), pero que sigue predicando la misma hipocresía de siempre. El parasitismo en materia legal no puede ser más claro: La ley del PSOE era muy mala, pero para los nuestros nos sirven.

A pesar de todo, deseo felicidad a la pareja popular que se casa, porque demasiado tienen con lo que tienen como para andar criticando tal hecho. La cosa está en ver el tiempo que tardan en castigarlos, porque Celia Villalobos y María Pía Sánchez ya se vieron represaliadas en su día por votar sí o ausentarse...

13 comentarios:

Gemma Ferré dijo...

Muy bueno, sí señor.
Yo también me fijé en la noticia. La verdad es que no es para menos. Tiene su guasa la cosa. Mientras unos alegan objeción de conciencia para no casar homosexuales, otros ya ves.

irichc dijo...

El matrimonio es la institución típica para favorecer la reproducción en sociedad. No hay otra. No posee más funciones que la esencial e irrenunciable de defender a los débiles, ya sea a la pareja que carga con hijos, frente a la que no los va a tener nunca por sí misma; ya a la mujer encinta y de baja laboral -que puede ser despedida o abandonada por su marido, frente a la lesbiana tiene un trabajo estable y sabe que no va a procrear; ya al ser palpitando dentro del vientre de su madre, frente a las entrañas vacías y los bolsillos llenos de Zerolo y su esposo.

¿Y acaso, diréis, no hay matrimonios estériles? Sin duda. El sacerdote o funcionario público no debe investigar sobre la capacidad reproductiva de los contrayentes, que pertenece a su esfera privada. Se establece, pues, una presunción "iuris et de iure" (no admite prueba en contrario, como la culpabilidad disminuida en el menor de edad) según la cual toda unión entre hombre y mujer es capaz de procrear. Para ello se exige que al menos se dé un "fumus boni iuris" (apariencia de buen derecho), esto es, una viabilidad "a priori" para dicho fin engendrador, estimada según las características públicas de los individuos que pretenden acogerse al derecho. Que sean, en definitiva, de sexos distintos, independientemente de sus gustos eróticos.

Por dar un capricho a unos degenerados, que os lo devolverán en forma de votos, negáis derechos básicos a la sociedad y, no contentos con ello, os complacéis insultándola.

Fin del debate.


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José Antonio Gil Celedonio dijo...

Usted no acaba de entender de qué va esto, para variar: Tienen la mente tan llena de consignas arcaicas que no entienden que cuando se habla de seres humanos A no tiene porqué ser siempre A, y en ocasiones, ni siquiera debe serlo.

Usted habla en modo tajante, negando el debate. Pues bien, como este es mi blog, el debate durará hasta que a mí me apetezca, ni más ni menos. A pesar de que ustedes creen que todo es suyo, no todo lo es, señor. Tenga eso en cuenta.

Pero es que en esta cuestión no se niega a nadie el derecho a casarse ni a engendrar o no... Además, usted olvida que los gays y las lesbianas no están exentos de ser padres por vía natural. Lo inventado en torno a la procreación es el concepto de familia, que, a lo largo de la historia, ha variado mucho. Porque usted, que tanto sabe de derecho(hace bien) debería saber que en historia nada es estático, sino que todo se mueve, todo va adquiriendo un carácter dinámico. Y la familia, como concepto social e histórico, no va a ser menos.

De todas formas... ¿En qué se basa usted para decir que se desprotege a la familia? ¿En su concepción feudal de los derechos? Ya no vivimos en una sociedad de privilegios per se, sino que vivimos en una sociedad de derechos y deberes, en la cual extender un derecho NO ES dar privilegios sobre nadie. Si no mire a su querida(supongo) Iglesia Católica: Cree que dar derechos es quitarles privilegios a ellos, y, normalmente, no es así.

Se trata de Justicia, no de caprichos, señor. Aquí nadie obliga a casarse a quien no quiere, ni mucho menos a hacerlo a través del matrimonio católico. Tan sólo se busca otorgar la posibilidad de hacerlo a quien verdaderamente lo desée... Tal y como pasa con otras conquistas sociales que hacen crecer nuestro sistema democrático.

Usted da por sentados modelos que no tienen por qué ser cierto: Eso de lesbiana con trabajo estable y mujer encinta de baja laboral... O a los bolsillos llenos de Zerolo... Si todos los gays fuesen ricos, señor, serían un lobby de magnitudes similares al lobby judío, y el mundo, créame, sería muy diferente.

De todos modos, si tan poco le gusta, inste al PP, si llega el gobierno, a que retire la ley y disuelva los matrimonios entre homosexuales, a ver si es capaz... Pero que disuelva este último también,eh?

PD: Yo no insulto a la sociedad. Yo me limito a señalar las incoherencias de ciertos sectores, pero desde el respeto. Usted sí insulta en este breve escrito.

irichc dijo...

Me explico. Antes de la reforma del Código Civil ni los homosexuales ni los heterosexuales estaban discriminados negativamente. Eran las parejas con viabilidad reproductora (salvo excepciones tasadas) las que contaban con una discriminación positiva y acorde con la realidad.

El Derecho no puede ser una pseudociencia más, no puede ser a la ética lo que la alquimia a la química o el tarot a la psicología. Si es ciencia, debe formar un cuadro armónico con todas las otras disciplinas de saber. Así, pues, tenemos que la biología sostiene que hombre y mujer son distintos y que hacen falta los dos para tener hijos en situaciones normales. También afirma que los embriones son individuos de nuestra especie. En ese caso, ¿por qué contradecimos la ley con la razón y la razón con la ley?

Además, convertir la excepción en regla (el matrimonio estéril en estéril matrimonio) o subordinar el ejercicio del derecho a contraer nupcias a las expectativas de reconocimiento de una expectativa de derecho (la adopción) es jurídicamente aberrante. Por más tecnología y buena voluntad que le pongas. Mientras el ser humano no mute, el derecho jamás debe sustituir al hecho, redefinir la especie o inventarse fines sociales donde no hay otra cosa que anomalías individuales.

Lo normal no es lo usual aquí y ahora: es lo que logra perpetuarse en el tiempo y se hace digno de regulación.

Se sigue que la homosexualidad es normal (debe contemplarla la norma, en este caso la psiquiátrica), pero no así los homosexuales, sus infértiles accidentes. Estos están, pues, por razón natural e histórica, al margen del Derecho: se permiten, pero no se promueven.

En definitiva, ¿cuál es la diferencia entre el PSOE y el PP en este tema? Ambos acabarán reconociendo el nuevo "matrimonio", aunque los unos lo llamarán "justicia" y los otros "libertad". Una diferencia nominal, pues. Lamentablemente las cosas son lo que son y, ateas ellas, se resisten a cambiar de naturaleza tras el bautizo.

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Gracias por su aportación al debate, de todos modos.

Pues bien, yo le sigo diciendo lo mismo: Los homosexuales no son estériles(algunos habrá, como ocurre en los heterosexuales) ni están privados de tener hijos por vía natural. Casos de homosexuales que tienen hijos naturales, homosexuales ocultos que están casados con una mujer y han tenido hijos, lesbianas que deciden tener un hijo con un hombre, hay a patadas en la sociedad occidental. Por ello creo que el matrimonio católico, una opción totalmente respetable, no es una institución exclusiva para tener hijos, porque, si así lo fuera, no se podrían tener hijos fuera del mismo... Y se tienen, evidentemente.

El caso es que este matrimonio civil(equiparado al que actualmente el Estado y la ley garantiza a parejas heterosexuales que desean "unir sus vidas" sin pasar por la bendición de un cura) ni se favorece ni se margina: Es una cuestión de libertad jurídica, que el Estado garantiza para todo aquel que quiera practicarlo, con el fin de unirse por amor, interés, características vitales, o lo que sea, a otra persona. Pero no es obligatorio... Es un mecanismo de libertad a favor de todo aquel que pueda ejercerlo. Nadie va por ahí gritando: Homosexuales y heterosexuales, casaos por lo civil!!!

Usted apela a la dualidad biológica de la especie... Es totalmente cierto. Pero también es cierto que no somos pura biología, que también tenemos sentimientos afectivos. Esto no es algo que contradiga ni al hecho natural ni a la razón. Por lo tanto, la unión ni se enfrenta a la biología ni a la razón, puesto que, como ya hemos dicho, ni el matrimonio asegura la concepción de una nueva persona, ni la conducta homosexual habitual de las personas impiden totalmente la concepción.

Y lo siento, pero es que para míla libertad es parte importante de la justicia... y viceversa.

irichc dijo...

El derecho matrimonial se reduce a la posibilidad de tener descendencia y a la voluntad -públicamente declarada- de darle una protección institucional. Pero el derecho no lo constituye ni esa posibilidad (el presupuesto fáctico de su otorgamiento) ni esa voluntad (su presupuesto jurídico), sino los beneficios sociales que conlleva una familia que, asumiendo cargas innecesarias y sin contraprestación, aporta nuevos ciudadanos al Estado y carece de la garantía de poder ser resarcida en el futuro. Reconociendo el derecho al matrimonio el Estado se protege a sí mismo, es decir, defiende su continuidad. Su normalidad.

Como dijo un amigo, el origen del derecho matrimonial no es el derecho sucesorio. Al contrario, es éste el que deriva de aquél. No podéis poner el carro antes que los bueyes y justificar el matrimonio en base al derecho a la sucesión. Por más que la tecnología parezca cambiar las cosas. Esa evolución tecnológica o jurídica presupone la existencia de parejas normales que procreen (adopción) o de individuos que donen (reproducción asistida). Ahora bien, y esto es un axioma: ningún derecho básico puede condicionarse a que antes un tercero ejerza otro derecho. Pues, si depende de la voluntad ajena, ya no es básico ni universal: es contingente, arbitrario.

No tengas, te lo ruego, el cinismo de pedir que nos ajustemos al Derecho civil cuando sois vosotros los que lo acabáis de cambiar para encaje en vuestra ideología. Si no fuera por el sentido del ridículo que todavía os queda, habríais alterado hasta la terminología de "padre" y "madre", tan reaccionaria. Como si el nombre hiciera a la cosa y llamando "progenitores" a una pareja homosexual les transmitieseis la capacidad de engendrar hijos.

Pero, ya que hablas de Derecho, vayamos al grano. Existe en nuestro Código Civil una serie de impedimentos para contraer matrimonio, entre ellos la consanguinidad. ¿Por qué crees que el legislador liberal lo previó sino para evitar descendencias enfermizas, por endogámicas? Entonces, ¿no es válida toda unión afectiva a la hora de acogerse a ese marco institucional? ¡Claro que no! Empezando por la propia familia biológica y extendiéndose incluso a la adoptiva.

¿Y qué hay de la presunción de paternidad de los hijos nacidos dentro del matrimonio? ¿No vincula aquí tampoco la ley estas dos ideas, matrimonio y reproducción? ¿Se lo ha inventado la Iglesia, la Infame?

Quitaos la venda de los ojos o, en su defecto, dejad de mentirnos.

irichc dijo...

Idearé un ejemplo en forma de parábola. Como el que puede lo más también puede lo menos, una mujer es libre para ser una perra. Es capaz de ponerse a cuatro patas, ladrar, ir desnuda y, cada vez que entre en celo, copular en la calle sin mayores consideraciones. Luego nada significativo, salvo la ausencia de pelaje, la distingue de ese animal cuando imita su comportamiento con carácter regular. De ahí deducimos que perras y mujeres deben tener los mismos derechos; pero no quitándoselos a éstas y asimilándolas a los animales, sino dándoselos a aquéllas de modo que reciban el mismo trato que los seres humanos. Lo cual -podría argumentarse pleonásticamente- es un avance en la humanización de los valores que no perjudica a nadie. En adelante ya no habría más "mujeres"; sólo cabría hablar de "hembras A" (las antiguas mujeres) y "hembras B" (las perras hasta aquel momento).

Bien, ¿alguien duda que las mujeres tradicionales, o sea, las "hembras A", iban a poner el grito en el cielo? E imagino que no sólo las feministas. Pero, ¿por qué, si su estatus jurídico resulta idéntico al anterior a la reforma? ¿Pelean por palabras? "No hemos obviado la dignidad de las mujeres, se la hemos reconocido a las perras", dirán el ZP o el Escolar de turno (tampoco es un supuesto tan estrambótico: no hace falta que recuerde el amor a los animales domésticos que profesan algunos). Y alguien se lo creería, aunque espero que menos del 50% de los españoles. Pues ése es el absurdo al que nos conduce el iuspositivismo, a saber, que los derechos desprovistos de fundamento natural se convierten en cartas otorgadas. Muchas de las normas que en adelante fueran regulándose en atención a las hembras no servirían para las "hembras B" en unas ocasiones y serían superfluas o dañinas para las "hembras A" en otras. Al final lo lógico es que, en aras de la igualdad, el poder dejara de legislar en lo relativo a las hembras, antes mujeres, y permitiese determinar su naturaleza jurídica contractualmente. Puro y duro liberalismo, pues.

Con esto, y me adelanto a las lumbreras ansiosas de réplica, no quiero dar a entender que los gays (no confundir con los homosexuales) son perros y el resto humanos. Afirmo que el matrimonio homosexual es al matrimonio lo que la "hembra B" -o perra biológica- a la mujer, o sea, una ficción jurídica degradante y, a largo plazo, letal. De la relativización de la ética y su subordinación a la voluntad ("el matrimonio no es más que un contrato", nos han dicho siempre los 'progres') se ha pasado a proclamar la textura abierta -¿de patas?- de todos los individuos, cuya vaga y difusa esencia impediría asignarles identidades estables. Todos somos todos, gritan los inconscientes, sedientos de olvido.

Y ahora un par de fácticos para quien se haya perdido en la retórica:

. De los millones de agraciados potenciales por la ley Zerolo, menos de medio millar la ha hecho valer a su favor desde su aprobación. No será por falta de propaganda.

. Los demás, los millones reales de beneficiarios del matrimonio, casi asimilados hoy a la pareja que sale de vez en cuando y folla los fines de semana, a los ejecutivos que quedan los viernes para una orgía o a los miembros de una casa okupada que se lo pasan en grande, se enfrentarán pronto a la gran pregunta: ¿Por qué debéis tener más ventajas sociales que los solteros, si en conjunto estáis en disposición teórica de cobrar el doble?

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Por ahí sí que no paso... Y sigo ateniéndome a lo que digo: La familia, o en este caso, el matrimonio, no asegura descendencia en ningún caso. La familia nuclear actual tampoco. Y desde luego, no es por efecto de la biología, porque si de eso se tratara, se lo vuelvo a repetir: Si el matrimonio fuese para engendrar, no se podrían tener hijos fuera del mismo. Y eso en la realidad se ve...

Por otro lado, y como veo que a usted le gusta la biología... Una mujer y un perra no pueden tener los mismo derechos por una cuestión muy sencilla: No son la misma especie, por lo tanto, no tienen las mismas capacidades en ningún caso, a pesar de que haya mujeres(parafraeseándole) que puedan comportarse como perras. Es en esa libertad del ser humano donde cabe tal comportamiento, moralmente recriminable en todo caso, y quizá legalmente en algún otro.

Pero es que una persona homosexual es tan persona como usted, con sus derechos y deberes. Biológicamente está dentro de la misma especie, y paga impuestos y cumple (o no, pero eso también ocurre en los heterosexuales) con sus deberes como ciudadanos. ¿Por qué liarnos a decir que aquel, por pura tradición católica, puede hacer X o no puede hacerlo?

Y es que para mí la ley liberal de oferta y demanda no me vale para extender derechos sociales. Por ello no miro el número de parejas homosexuales que se han podido casar hasta hoy por esta tan vilipendiada ley "Zerolo". Para mí este cambio legal(que creo que no es cambío, es una interpretación más) no es algo cuatitativo, sino algo cualitativo. Aunque claro, eso es un término que quizá los liberales no puedan entender...

Usted me dice que los "progres" decimos que el matrimonio es sólo un contrato. Mire usted, la propia iglesia(que no es muy progre, esa a la que usted llama infame) nos dice que es un contrato con Dios, un contrato que se sella incluso con una alianza... Pero es que ya le dije antes que, además de ese simple hecho contractual, hay más: El ser humano es un animal afectivo, por lo que no todo puede reducirse a pura matemática o a pura biología. Por ello para mí, que supongo soy uno de esos progres a los cuales nos acusa de mentir y demás chorradas, el matrimonio es un contrato, pero no totalmente... Porque, a fin de cuentas, por mucho que un papel me diga A en el terreno sentimental, puedo pensar B, C o D, tener hijos con A, B , C o adoptar e incluso romper ese contrato con A cuando me plazca, bien sea de forma personal(separación), bien llámese divorcio, bien llámase nulidad matrimonial si tengo dinero y voy a ver al Papa...

Yo sólo le digo eso: Esa ley(sobre la cual cabe decir que no estamos discutiendo, y sobre la cual no voy a discutir más) es una extensión de derechos, que no atenta contra la sociedad(a pesar de que ustedes lo piensan, en su inmovilismo histórico) ni contra nadie, y que permite superar un "atraso" histórico, tal y como ocurrió con la Ley del Divorcio.

Y ahora, sí doy por cerrada esta discusión.

Gracias por sus interesantes aportaciones.

irichc dijo...

"Si el matrimonio fuese para engendrar, no se podrían tener hijos fuera del mismo".

Eso es como decir: "si el contrato laboral fuese para proteger al trabajador, no habría economía sumergida". Ridículo e impropio de un socialista.


"Una mujer y un perra no pueden tener los mismo derechos por una cuestión muy sencilla: No son la misma especie".

Puesto que Zapatero se ha saltado a la torera la biología para legislar, también podría saltármela yo con cualquier sofisma.


"El ser humano es un animal afectivo, por lo que no todo puede reducirse a pura matemática o a pura biología".

Los afectos no generan derechos. Supón que te odio. ¿A qué tengo derecho por ello?

Un saludo, ciao.


http://justicia.bitacoras.com

Gemma Ferré dijo...

Hola José Antonio, después detanta parafernalia y parábola desacertada, yo simplemente te quería comentar que he colgado el link de tu página en la mía, espero que no te importe...

Besos

Caty dijo...

Me produce mucha hilaridad ver como estas personas tienen siempre los 4 mismos argumentos para criticar a los matrimonios entre personas del mismo sexo como hicieron en su día con cosas tan aceptadas como es hoy el divorcio, por poner un ejemplo: me acuerdo que cuando salió la ley del divorcio, todo el grueso católico salía a la calle a decir que iba a destruir la familia, que iba a romper el país,que si tal, que si cual...y como bien dice tu artículo, parece que lo entendieron como una obligación, porque sólo hay que ver a algunos dirigentes del Partido Popular y ver lo que opinaban en los primeros 80 cuando las manifestaciones contra dicha ley.

Siempre he pensado que hay leyes que están adelantadas a su tiempo pero hay que aprobarlas porque son una realidad mal que les pese a muchos: los mismos que ahora alzan la bandera de la disolución de la familia son los que en su día vieron mal el divorcio, el voto de la mujer, la integración racial en EEUU o si me apuran, hasta la esclavitud...(que si, que ahora son derechos incuestionables, pero que en su día también tuvieron la oposíción de quienes temen los cambios y de quienes en su día veían mal que un negro se sentara en el autobus con ellos o que una mujer tuviera los mismos derechos que los hombres) Todo se trata de tener cierta perspectiva y de observar las condiciones del mundo: hay realidades tangibles, tan antíguas como el propio mundo, que no pueden ser frenadas: la homosexualidad es una de ellas y no se le puede voltear la cara a un hecho; que un amplísimo porcentaje de la población es homosexual(con o sin salida del armario) y que por lo tanto, tienen los mismos derechos que los que no lo son. Está clarísimo que la aprobación de esta Ley era cuestión de tiempo porque la humanidad avanza en mentalidad(más o menos lentamente, dependiendo del indivíduo)y el ser humano va comprendiendo su entorno, asimilando el planeta en el que vive y por lo tanto, sus diferencias y sus características. Sin miedo de equivocarme, me atrevo a afirmar que, con los años, esta misma ley irá aprobándose en otros países-como de hecho está ocurriendo- y que con el paso de las décadas, miraremos para atrás y nos sorprenderemos(TODOS) de observar cómo había gente que se atrevía a cuestionar que dos personas del mismo sexo no podían contraer matrimonio(que respecto a la discusión que mantienen con la palabra, diciendo que matrimonio viene de madre...yo les diría: ¿A usted le pagan en sal? porque ya sabemos de dónde viene "Salario")...después de todo, y yéndome un poco por las ramas, no hace tanto que, por ejemplo, un Presidente del Gobierno cuestionaba la Constitución Española y ahora no creo que nadie piense que dentro de su partido hay alguien contrario a ella(Dios nos libre)

Y un último apunte: la derecha siempre igual, que se creen que esto de casarse es obligatorio :D

José Antonio Gil Celedonio dijo...

Usted sigue mezclando las churras con las merinas. Al fin y al cabo, es liberal, puede hacerlo...

Y yo no veo salto de la biología por ningún sitio. Quizá sí de la moral católica, pero no de la biología. Y las tres afirmaciones eran de base biológica, no jurídica ni legal.

Cesar Calderon dijo...

Hola Orfeo

No se si ha sido un favor o una putada incluirte en mi lista de "blogs extremeños favoritos", porque tienes el dudoso honor de contar con la presencia en tu blog de uno de los Trolls más famosos de la blogosfera Española,el tal Irichc.

Si la notoriedad de un blog , se mide por la contumacia de los trolls que lo visitan, tu blog debe ser realmente bueno.

Mi consejo para con los Trolls , es clarisimo: Don´t feed the Troll, es decir ,pasa de él, y se irá con la música a otra parte.

Un afectuoso saludo